Como cada uno de estos dias despues que mis hijos se van durante una semana, yo espero el sol.  Lo espero con el  sueño de revelarlo en blanco y negro, de transformar la luz en  un recuerdo fotográfico de papel. Lo digital no es parte de la memoria, es el instante, el ahora. Debiera decirse que en verdad un robo que le hace la tecnología  a la memoria.  Pintar como tomar una foto con una película es otra cosa. En ambos existe  un proceso de transformación,  una reestructuración del momento presente hacia un futuro distante. Durante el intervalo en el que una foto es tomada hasta el momento en que es finalmente revelada e impresa en el papel, un proceso análogo (no digital) ocurre en nuestra mente.  En el transcurso de  ese tiempo, empezando por el momento en el que todo  nuestro cuerpo se dispone a percibir  una aspecto del mundo, de ese pequeño mundo frente a mí,  apretando el dedo y escuchando el diafragma de la cámara,  una expectativa nace.  Uno se pregunta cómo saldrá esta foto, pero lo que realmente es esencial como este instante se me presentara  en el futuro ?  Como se teje la relación entre la foto y mi recuerdo.

  
Está de moda presentar la mente como si se tratase de un cerebro, pero parece más acertado la metáfora de una foto de película (analogica) y no una foto digital, cuando se trata de comparar lo que sucede en el cerebro cuando recordamos el pasado. Una vez que tomamos una foto analogica, todo un proceso químico tiene lugar, empezando por el efecto de la luz en la estructura de la película.  Es más interesante aún, cuando un recuerdo necesita  ser  expuesto de nuevo en nuestra mente.

Por ejemplo, al momento de tratar de recordar el momento de esa foto que una vez tomamos,  toda una serie de cambios químicos, los cuales no podemos observar, ocurren al interior de nuestro cerebro.  Esta transformación es  un proceso bioquímico que no podemos percibir.Es en este sentido que la mente funciona como  un cuarto oscuro en el cual tanteando en la oscuridad encontramos  esos momentos.  Pero este tantear en la oscuridad, según nos dicen la neurociencias es un juego de combinaciones  bio-químicas. 

Recordar un momento del pasado, como  revelar un foto en el cuarto oscuro tienen mucho en común. El tiempo que pasa, la habilidad en el manejo de la película cuando pasa a través de los procesos químicos y finalmente la impresión el papel suceden en la oscuridad. El cuarto oscuro es como nuestra mente, fundamentalmente un misterio, a pesar de que conocemos los químicos, el tiempo requerido y las temperaturas apropiadas a fin de obtener una imagen impresa, el resultado es siempre un otro. Un otro que tiende a transformar  nuestra impresión del pasado. La foto revelada  tiene una relación con el pasado, pero es un pasado que se transforma en relación con el inmediato instante que le sigue, como en el cuarto oscuro nuestra mente transforma esa primera impresión.  El recuerdo no es una perfecta física imagen del pasado, sino una nueva interpretación. Apreciar un a pintura o una foto tiene un valor estético porque coloca nuestras vidas en correspondencia con  el misterio interior de nuestra memoria.  Desde esta perspectiva tengo la idea de que aun conociendo las  relaciones  and reacciones químicas que  operan en nuestra cerebro, uno no obtiene necesariamente una mejor idea de lo que es la mente.  Uno conoce algo, y ese algo es interesante pero en la cámara oscura como en nuestro cerebro, los procesos que llevan  de un momento a un otro tiempo  son siempre transformados creativamente y es esa creatividad que es un misterio, no la composición química de las partes.  

Así pues aun si el sol no viene este invierno, tengo el recuerdo de mis hijos  y sus fotos en blanco y negro y ese tiempo entre nosotros que siempre me sorprende. 

 

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